«Nunca desistas de tus sueños —había dicho el viejo rey—.
Sigue las señales.»
---Paulo Coelho, El Alquimista
No soy de los que creen en las “señales”, yo no creo (creo) que el
Universo hable conmigo. …Y, sin embargo, he leído El Alquimista cinco o seis
veces.
El verano pasado estando en Asturias escuché en misa una
homilía que me emocionó. El cura habló del fuego, no el que arrasa y destruye,
sino el que abrasa desde dentro porque es creativo, porque impele a la acción.
Le saludé al salir, se llamaba Paco, trabajaba en una parroquia de Madrid y en
octubre se trasladaba a Colmenar Viejo.
Hoy es Pentecostés, ¿qué día podría ser más oportuno para
recordar aquel fuego?
Quedé hace unas semanas con un amigo para vernos hoy en
Colmenar. Esta mañana, antes de reunirme con él, he ido a misa allí y me he
emocionado cuando he visto que el cura era Paco. Sí, ¡era él! Mi deseo de
encontrarle se ha cumplido. Es un fenómeno. Ha hablado con alegría, como en la
otra ocasión, contagiando entusiasmo, con mucha fuerza, casi quemando.
¿Es esto una señal o será más bien, como suelo decir,
casualidad?
Las casualidades casi no existen...
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