sábado, 28 de febrero de 2015

Las hermosas manos de Anna Karénina

A continuación reproduzco un pequeño fragmento de la famosa obra de Tolstói Anna Karénina. No pretendo, ni de lejos, resumir la novela en tan breve espacio. Ni siquiera aspiro a esbozar el carácter de la protagonista. Es solo que si alguien me pidiera describir a Anna Arkádyevna, de ningún modo podría excluir esta escena.

La conversación derivó a [...], pero Anna enseguida la llevó a otro tema para interrumpir el silencio del encargado.

---¿Has visto alguna vez las máquinas segadoras? ---dijo a Dolly---. Volvíamos de verlas cuando lo encontramos. Yo no las había visto hasta entonces.

---¿Y cómo funcionan? ---preguntó Darya Aleksándrovna.

---Completamente igual que unas tijeras. Hay una plancha y sobre ella muchas tijeras pequeñas. Así:

Y Anna, con sus manos, blancas y hermosas, cubiertas de sortijas, tomó un cuchillo y un tenedor y se puso a hacer una demostración del trabajo de las máquinas. Estaba segura de que su explicación no serviría para adquirir ningún conocimiento sobre el particular, pero, persuadida también de que hablaba de modo agradable y de que eran admiradas sus bellas manos, continuaba explicando.

---Más bien se parece eso a los cortaplumas ---dijo provocativamente Veselovsky, que no apartaba sus ojos de Anna.

Anna sonrió imperceptiblemente y no le contestó.

---¿No es verdad, Karl Federevich, que se parecen a las tijeras? ---preguntó al encargado.


L. Tolstói, Anna Karénina, parte VI, capítulo 22

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