miércoles, 16 de enero de 2013

Fundamentalismo y crisis de Dios


Reseña de la conferencia del Dr. D. Juan José Sánchez Bernal, profesor de Filosofía de la Religión y de Historia de las Religiones en la Facultad de Filosofía de la UNED, pronunciada en la Sala Santa Mónica de la Parroquia de Nuestra Señora de la Esperanza de Madrid, el día 14 de enero de 2013, titulada "Del fundamentalismo a la crisis de Dios, hoy. Una mirada sobre la situación espiritual de nuestro tiempo".

La idea central presentada en esta conferencia queda recogida en estas afirmaciones de J. B. Metz, figura central de la teología política, citadas por el profesor Sánchez Bernal:

"La crisis de Dios es una crisis de la humanidad, pues Dios, o es un tema que atañe a la humanidad entera o carece por completo de interés."
"El que habla de Dios y en su hablar no se escucha el eco del sufrimiento del mundo, ese no hace teología, sino mitología."
J. B. Metz, Memoria passionis

El mundo occidental ha venido experimentando un proceso de secularización desde la Ilustración, lo cual conlleva una visión del mundo en la que Dios está ausente. Por otra parte, una corriente de creciente religiosidad ha ido cobrando cuerpo, pero se trata en muchos casos de una religión fanatizada, que poco tiene que ver con la búsqueda de Dios, del Dios cuyo interés es la vida del hombre. Gloria Dei, vivens homo, nos recuerda el profesor Sánchez Bernal. Si hace unas décadas, la consigna que mejor expresaba el sentir popular hacia la religión en países como el nuestro era "Jesús sí, Iglesia no", desde hace muchos años sería más bien "religión sí, Dios no".

El fundamentalismo religioso se caracteriza por la ausencia de autocrítica en relación con la interpretación de los textos sagrados. La autocrítica es un elemento imprescindible en toda actividad intelectual, lo que equivale a decir, en mayor o menor medida, de toda actividad humana. Esto es así desde la entrada de la historia en la Edad Moderna, especialmente desde la crítica del conocimiento llevada a cabo por Kant. La interpretación es un proceso inherente al proceso de lectura y asimilación de un texto y comporta el uso de un marco cultural de referencia. Suponer que existe un significado literal de un texto es ingenuo y anti-moderno. Desde esta perspectiva, el fundamentalismo es el empeño en defender una determinada postura sin la apertura de mente que necesariamente acompañaría a la actitud autocrítica.

J. B. Metz abogó por una teología con los pies en la tierra, que hablara del hombre y de su sufrimiento. El Dios que Jesús nos da a conocer en el Evangelio es un Dios cuyo máximo interés es evitar el sufrimiento del hombre. La teología que habla de Dios sin tener en cuenta al hombre no habla de Dios sino de un mito. Este es uno de los males que afecta a la religiosidad de hoy. 

El profesor Sánchez Bernal busca las raíces de la crisis económica actual en la crisis de Dios. La ausencia de Dios, del Dios de Jesús, el Dios del que no habría que hablar, como dice J. B. Metz, si no se tiene en cuenta el sufrimiento humano y se lucha contra él, ha dejado espacio a la codicia, una codicia absolutizada.

Insignes pensadores de la Escuela de Frankfurt, como Max Horkheimer o Walter Benjamin, denunciaron que la Historia es siempre la Historia de los vencedores. Contra esta, defendieron una Historia que salvase de algún modo a los desheredados, a los fracasados, a aquellos cuyas vidas fueron perdidas inútilmente. Esta labor por hacer es la principal obligación de la Humanidad.

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