La comunicación es esencial para el buen entendimiento de las personas en todas las esferas de la vida: la familia, el trabajo, el juego, la vida social. En nuestra comunicación diaria se producen multitud de interferencias que dificultan la comunicación. Si queremos entendernos con los demás, debemos hacer todo lo posible por evitarlas.
El profesor Frans H. van Eemeren ha estudiado la argumentación y ha desarrollado la teoría pragmático-dialéctica. A continuación presento un fragmento traducido del último capítulo de su libro A systematic theory of argumentation, editado por Cambridge University Press en 2004.
Las reglas pragmático-dialécticas para una discusión crítica aquí presentadas constituyen un procedimiento de discusión que indica cuáles son las normas de los actos discursivos que cualquiera de las partes que disputan entre sí a causa de ciertas opiniones enfrentadas debe satisfacer a fin de ayudar a resolver dicho enfrentamiento.
La pretensión de que las reglas pragmático-dialécticas de la discusión puedan ser, en principio, aceptadas por los que disputan tratando de resolver su diferencia de opinión de un modo razonable se basa, en primer lugar, en la eficacia de las reglas. Es importante tener presente que el primer objetivo de una discusión crítica no es lograr el mayor acuerdo posible, sino poner a prueba los puntos de vista que están enfrentados con el máximo esfuerzo crítico posible.
El modelo aquí presentado proporciona una serie de directrices muy precisas a quienes quieran afrontar una discusión de un modo razonable. Se trata de un sencillo código de conducta para realizar discusiones razonables, formulado como diez mandamientos que indican pasos que están prohibidos en todo discurso o texto argumentativo porque dificulta u obstaculiza la resolución de las opiniones enfrentadas.
- Libertad. Ninguno de los contendientes debe impedir que el otro presente su opinión o que cuestione una opinión presentada.
- Obligación de la defensa. Quien presenta una opinión no debe negarse a defenderla cuando se le solicite hacerlo.
- Opiniones presentadas. No se deben realizar ataques sobre una opinión que no ha sido realmente presentada por la otra parte.
- Pertinencia. No se debe defender una opinión mediante procedimientos no argumentativos o mediante argumentaciones que no son pertinentes al caso en cuestión.
- Premisas tácitas. Ninguno de los contendientes debe atribuir falsamente premisas tácitas a la otra parte, ni eludir la responsabilidad de sus propias premisas tácitas.
- Punto de partida. Ninguno de los contendientes debe presentar falsamente algo como punto de partida mutuamente aceptado, ni falsamente negar que algo ha sido aceptado mutuamente como punto de partida.
- Validez. Todo razonamiento que en una argumentación se presente como formalmente concluyente no debe ser inválido desde el punto de vista lógico.
- Estructura del argumento. Si la defensa de una opinión no se ha realizado mediante una argumentación basada en un razonamiento formalmente concluyente ni se ha llevado a cabo por medio de estructuras argumentativas adecuadas correctamente aplicadas, no se puede considerar que dicha opinión haya sido defendida de forma concluyente.
- Conclusión. Si la defensa de una opinión no es concluyente, no se debe seguir sosteniendo dicha opinión; y si la defensa es concluyente, no se debe mantener ninguna duda sobre dicha opinión.
- Uso del lenguaje. Ninguno de los contendientes debe utilizar fórmulas poco claras, confusas o ambiguas, ni debe malinterpretar deliberadamente lo expresado por la otra parte.
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ResponderEliminarUn enunciado más compacto de los diez mandamientos de la buena argumentación podría ser el siguiente:
ResponderEliminar1. Todo el mundo es libre de opinar sobre un asunto dado y de cuestionar la opinión presentada por la otra parte.
2. El autor de una opinión está obligado a defenderla.
3. No se debe atacar una opinión que no ha sido realmente presentada.
4. No se debe defender una opinión mediante procedimientos no argumentativos ni mediante argumentaciones no pertinentes.
5. No se deben atribuir falsamente premisas tácitas a la otra parte ni eludir la defensa de las premisas tácitas propias.
6. El punto de partida aceptado de común acuerdo debe ser respetado.
7. Todo razonamiento presentado como formalmente concluyente debe ser válido desde el punto de vista lógico.
8. La defensa de una opinión puede considerarse concluyente sólo si su estructura es formalmente válida o ha sido aceptada de común acuerdo.
9. La opinión no debe ser cuestionada o debe ser abandonada, si la defensa ha sido concluyente o no concluyente, respectivamente.
10. Ambas partes deben actuar de buena fe a la hora de expresarse y a la hora de interpretar a la otra parte.